Estrés, hormonas y pérdida de grasa
Cómo el estrés puede estar frenando tu pérdida de grasa y desregulando tus hormonas: cortisol, tiroides, hambre y saciedad, y qué pasos sencillos pueden ayudarte.

En este blog te explico cómo el estrés puede estar bloqueando tu pérdida de peso y desregulando tus hormonas. Existe una conexión fisiológica real, y quizás dar algunos pasos puede mejorar tu situación.
El cortisol: esa hormona que entra en juego cuando el cuerpo interpreta peligro
Todos vivimos en un estado de prisa constante, trabajos demandantes, falta de descanso… y llega un punto en que nuestro cerebro no distingue entre la fatiga del día a día y un estrés físico, emocional o fisiológico.
Nuestro cuerpo activa un eje que es el suprarrenal y se libera cortisol. Esta respuesta está diseñada para sobrevivir, no para perder grasa o mejorar el rendimiento, chic@s.
Y es que, al mantener esos niveles altos de cortisol de forma crónica, se desencadenan muchos eventos en nuestro metabolismo.
Cómo el estrés altera tu apetito y tu tiroides
El freno metabólico de la tiroides
El estrés continuo altera la conversión de la hormona tiroidea T4 a T3 activa. Al reducirse la T3 libre, tu gasto metabólico en reposo se frena para conservar energía.
Ese es el famoso modo ahorro, y si encima metes menos comida y más estrés físico o de entrenamiento, tu tiroides va a funcionar aún peor… Mi consejo es que bajes revoluciones 1-2 semanas (entrena menos y come más) y trabajes en ver desde dónde haces las cosas.
El estrés y las hormonas del hambre y la saciedad
Además, el estrés altera directamente la grelina (hormona del hambre) y la leptina (hormona de la saciedad). Estas hormonas tienen muchas más funciones, y su equilibrio y correcto funcionamiento es esencial no solo para esas señales, sino para tu metabolismo y tu salud general.
A veces, estar en un déficit muy agresivo durante mucho tiempo también provoca alteraciones en esta señalización… ¡toca subir calorías! 🙂
Para terminar
Esta semana te recomiendo apuntar y regular tus ritmos antes que apretar más en tu exigencia con las comidas: registra si estás ansios@, si vas corriendo a todos lados, cuánto duermes, cuánto descansas, cuánto tiempo estás exigiéndote más cosas…
Intenta apagar pantallas 1 hora antes de dormir y hacer respiraciones diafragmáticas en momentos concretos del día (cuádralo en tu agenda como el resto de tareas).
Y recuerda: más no es mejor. A veces, quedarte en casa con un helado viendo una peli es lo correcto para resensibilizar.


